El rol del adulto en el juego libre de los niños

Cuando hablamos sobre juego libre, la principal duda que suelen tener los padres y madres es qué rol deben asumir como adultos.  Se suele hablar sobre acompañar a los niños y niñas en el juego. Pero, ¿de qué manera? ¿Cómo contener las ganas de participar, de opinar y de dirigir lo que están haciendo?

Muchas madres y padres nos dicen: “Le quiero ayudar, para que no se enfade”, “para que pueda terminar la torre más rápido”, o bien, “para evitar que se le caiga al suelo”. Y si bien las intenciones siempre son buenas, al intervenir en el juego estamos interrumpiendo el descubrimiento y el aprendizaje de nuestros hijos.

Es posible que te preguntes, entonces, cómo puedes acompañarles y darles seguridad, sin dirigir su actividad.  Hoy te lo explicaremos a través de una dinámica, un pequeño ejercicio de unos pocos minutos, que puedes poner en práctica en casa.

 

Ejercicio: descubre tu papel en el juego libre de tu peque

Esta tarde, o el próximo fin de semana, cuando tengas unos minutos libres con tu peque, dedícate a observarle mientras juega. Puedes presentarle una actividad. En un espacio ordenado, coloca los juguetes a su alcance. Y siéntate cómodamente a observarle.

No mires el móvil. Ni la tele. Ni cojas el libro que tienes pendiente acabar. Tu rol consiste en observar, en estar presente y atento. Haz el esfuerzo de no intervenir, durante un período de tiempo. Digamos, para empezar, unos diez minutos. Puede ser algo difícil al principio, pero vale la pena hacer el esfuerzo.

Porque, cuando empieces a ver la perseverancia, la creatividad y la concentración que son capaces de poner los niños en lo que hacen, alucinarás. Y comenzarás a sorprenderte y a disfrutar de todo lo que tu hijo o hija, por sí mismo, es capaz de crear.

 

La transformación del adulto

En la pedagogía Montessori, que entiende el juego como una estrategia de aprendizaje, la preparación interna del adulto es esencial. Para que el juego libre sea una experiencia real de descubrimiento del mundo, es importante, para empezar, que el adulto la entienda de esta manera.

Pero, además de ello, es necesario hacer una transformación emocional y de actitud hacia los niños, que implica:

  1. Dejar que el niño sea dueño de su aprendizaje. Como explica Cristina Tébar, en su libro Montessori en casa: “Nuestra labor en estos momentos es disfrutar desde fuera, o en todo caso, participar, pero dejando que sea el niño quien dirija su propio aprendizaje”.
  2. Desarrollar la paciencia y la perseverancia. Por una parte, para aceptar el ritmo de cada niño, y, por otra, para no frustrarse si las cosas no van bien. Habrá días en los que presentarás materiales a tu hijo y el juego libre se desarrollará de forma fluida, tranquila, y te sorprenderá con sus descubrimientos. Pero, también, habrá días en los que tu hijo estará cansado o disperso, y la actividad no saldrá como te habías imaginado. Eso también es parte de su proceso de aprendizaje, y nos lleva al siguiente punto.
  3. Gestionar la ira y la frustración. Solo de esta manera, podremos ayudar al niño a reconocer estos sentimientos y, de a poco, aprender a gestionarlos también.

 

Materiales que facilitan el juego libre en casa

Al llegar aquí, probablemente te preguntarás: ¿qué materiales puedo presentar a mi peque para que juegue libremente?

Para empezar, lo ideal es que sean juguetes que despierten su imaginación, y que tengan la mayor durabilidad posible.  Los juguetes de materiales nobles, como la madera, son ideales, ya que no sobre estimular y favorecen el desarrollo de la creatividad. A continuación te damos cuatro ejemplos.

 

Juego de Palchiki con sus cubiletes y monedas pastel

Los palchiki de colores son tan bonitos para jugar como para decorar la habitación o un rincón de juego de tu peque.

Este set consiste en seis muñecos, seis cubiletes y seis monedas que se pueden presentar de diferentes maneras y orden. ¡Las posibilidades son infinitas!

A partir del año, tu peque podrá aprender a apilar, hacer construcciones, insertar y sacar, tapar y destapar, ordenar y descubrir los colores.

También podrá visualizar los conceptos de abierto / cerrado,  lleno / vacío, y sumar y restar.

Al ser un material poco estructurado, estarás abriendo la puerta de su imaginación. Cada elemento podrá ser lo que él (o ella) desee. ¡Te sorprenderá!

Juego de bobinas pastel

Ordenar, apilar, hacerlas rodar por el suelo o agruparlas por tamaños y colores. Las bobinas cumplirán la función que tu peque escoja.

A partir de los 3 años, se pueden combinar con una cinta o cordón, y trabajar así la motricidad fina.

 

Casitas de madera

¿Quién vive en estas casitas? ¿En qué pueblo, barrio o ciudad se encuentran? ¿Están todas juntas, o dispersas en diferentes espacios?

Estas pequeñas viviendas, inspiradas en diseños nórdicos, despiertan la imaginación y permiten crear, cada día, una historia diferente.

Para presentarlas a tu peque, puedes ir alternando el orden y la disposición.

Hasta que un día él (o ella) te sorprenderá, al dejarlas organizadas a su manera.

 

Árboles de madera

Para crear un bosque mágico o como complemento de las casitas: estos árboles de madera ofrecen, también, infinitas posibilidades.

¿Cómo presentarlos a tu peque? Puedes colocarlos juntos, en un mismo sitio, o dispersos en diferentes puntos de la habitación, a su alcance.

Descubrirlos será el disparador del juego. Y, a partir de allí, tu peque empezará a crear a su manera.

 

Resumen y conclusión

Observar a nuestros niños mientras juegan de manera espontánea es fascinante. El juego desestructurado se adapta a sus necesidades y sus ritmos, sin sobre estimularlos. Sus cabecitas están trabajando, están construyendo, están conectando neuronas y aprendiendo, pero, sobre todo, están disfrutando a su ritmo.

Observarles como sonríen, cómo cogen piezas, y comienzan a crear es, simplemente, mágico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: OursiWood ©
0
    0
    Tu carrito
    Tu carrito está vacíoVolver a la tienda