El despertar de los sentidos: cesta de los tesoros de Elinor Goldschmied

Cuando, a los pocos meses de vida, el bebé aprende a sentarse, comienza una etapa maravillosa de descubrimiento de su entorno y de sus propios sentidos.

Los elementos más sencillos son suficientes para que el bebé disfrute de observar, tocar y conocer nuevas formas y texturas. Esta es la premisa sobre la que se basa la cesta de los tesoros de Elinor Goldschmied, pionera en la educación y el cuidado de la primera infancia y una de las mayores influencias de OursiWood.

Y es que la cesta de los tesoros es mucho más que un juguete: es una oportunidad para que el bebé tome sus primeras decisiones, descubra sus sentidos y comience a desarrollar habilidades, en un entorno seguro para su edad. En este artículo te explicamos cómo puedes hacer para que tu bebé disfrute de este fascinante momento de juego.

El juego del bebé en sus primeros meses de vida

Elinor Goldschmied explica que el primer juguete de un bebé es el cuerpo de su madre, padre o cuidador: le coge los dedos, le tira del pelo o pone la boca en sus brazos. Pero, en la medida que va creciendo, también necesita oportunidades para jugar y aprender por sí mismo.

Desde que son pequeños, a muchos bebés se les suele ofrecer un sonajero. Al cogerlo y agitarlo, el niño empieza a desarrollar la coordinación ojo-mano-boca. Y, como con todas las habilidades, necesita oportunidades para practicar.

 

Una universo entero para descubrir

Cuando el bebé aprende a sentarse y mantenerse en esa posición por sí solo, adquiere una nueva visión del entorno y comienza a demostrar más interés por los juguetes y objetos que le rodean.

En esta etapa, los niños ya no suelen pasar tantas horas del día durmiendo, y es el momento ideal para empezar a dedicar ratos al juego.

El bebé empieza a ganar autonomía, tiene mayor interés por el mundo que le rodea y necesita entretenerse con juguetes que satisfagan su creciente curiosidad.

Y aquí es donde entra en juego la cesta de los tesoros. El cerebro del bebé se va desarrollando en la medida que responde a estímulos de su entorno, a través de los sentidos del tacto, del olfato, del oído, de la vista y del movimiento del cuerpo.

La cesta de los tesoros reúne diversos objetos que estimulan los diferentes sentidos y permiten al bebé concentrarse y adquirir conocimientos para los que ya está preparado.

 

¿Qué puede hacer el bebé con la cesta de los tesoros?

Si te dedicas a observar al bebé, verás cómo mira, toca, chupa, sacude, coge, tira y selecciona los diferentes objetos en función del interés que van despertando en él.

De esta manera, el bebé:

  • Aprende. Descubre los diferentes pesos, tamaños, las formas, las texturas y los sonidos naturales de los materiales al chocar unos con otros o contra el suelo.
  • Se concentra. Su nivel de atención resulta sorprendente: en ocasiones, puede pasar hasta una hora, o más, jugando. El niño se siente seguro al contar con la presencia del adulto, pero no necesita de su intervención constante.
  • Interactúa. En ocasiones, puede que coja un juguete de la cesta y lo utilice para comunicarse con su cuidador o con otro niño que también esté jugando con la cesta. La cesta de los tesoros ofrece la oportunidad de observar cómo interactúan los bebés entre sí, a una edad en la que se suele decir que los niños no se relacionan entre ellos.
  • Toma decisiones. Resulta fascinante observar la determinación con la que el bebé escoge los objetos que le atraen, la precisión con la que se los lleva a la boca o los pasa de mano en mano. Y es que los niños necesitan tener oportunidades de escoger entre una cosa u otra: ello les permitirá ganar seguridad para tomar decisiones en su vida adulta.

 

El rol del adulto en el juego

Con frecuencia, el mayor desafío para los padres y cuidadores es no intervenir. Pero lo cierto es que el niño necesita tener sus momentos de autonomía para desarrollar su capacidad de atención.

Así como a los adultos nos fastidia que una persona nos interrumpa con sugerencias cuando estamos concentrados, también los niños disfrutan de sus momentos de plena atención mientras juegan.

Ellos saben que cuentan con la presencia del adulto para lo que necesiten, ya que mientras jueguen estarán acompañados. Con ello ya tienen la seguridad emocional que requieren.

Diferente es el caso de las escuelas infantiles, donde dos o tres bebés pueden estar jugando con la cesta de los tesoros, y algunos niños más mayores pueden acercarse también. En ese caso es imprescindible la supervisión directa y constante de un adulto.

En este sentido, Elinor Goldschmied explica que, si los niños más mayores se acercan constantemente a la cesta de los tesoros, es porque no hay juguetes para su edad que respondan a sus necesidades. Y añade que esto es algo que debe resolverse de inmediato, porque los bebés necesitan sus espacios para jugar tranquilos.

 

Cómo cuidar y mantener la cesa de los tesoros

La cesta ofrece infinitas oportunidades para que el bebé tome decisiones, con poca implicación necesaria por parte del adulto. Lo esencial es vigilar que los objetos estén limpios, que sean de materiales nobles y que el bebé no corra ningún peligro al llevárselos a la boca.

Pero, a su vez, también será interesante que el adulto vaya renovando los diferentes objetos en la medida en la que el bebé va creciendo y sus intereses van evolucionando.

 

La seguridad de los objetos de la cesta de los tesoros

Si bien Elinor Goldschmied sugiere crear la cesta con objetos presentes en el hogar, también explica que la selección se debe realizar siempre en función de la seguridad y la higiene. Se deben evitar los objetos con puntas o que contengan piezas pequeñas, los materiales tóxicos (a estas edades los niños suelen llevarse todo a la boca) y que se rompan al caer al suelo.

Para que el niño pueda jugar y descubrir por su cuenta, su seguridad debe estar garantizada.

Elinor insiste además en excluir todos los materiales de plástico de la cesta, porque la calidad de la experiencia sensorial que proporcionan es baja, especialmente si se les compara con los materiales naturales, que ofrecen una enorme variedad de sensaciones a través de la boca, los oídos, la nariz, la piel, los músculos y los ojos.

 

Resumen

En conclusión, cuando ya se sientan de forma independiente, la cesta de los tesoros es una forma práctica para que los bebés desarrollen su capacidad de atención y sus sentidos.

Y, para ello, hay dos aspectos esenciales a tener en cuenta:

Los objetos de la cesta deben ser de materiales nobles y naturales.

El adulto debe estar presente, pero abstenerse de intervenir hasta que el niño le reclame.

De esta manera, el bebé tendrá la seguridad física y emocional para descubrir el universo que la cesta pone a su alcance.

Cesta de los tesoros OursiWood

Inspirado en la pedagogía de Elinor Goldschmied, nuestro pack incluye:

  • Cesta de trapillo en colores pastel a elegir
  • Piezas de madera, pulidas y revisadas manualmente con acabado natural.

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